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Están entre nosotras: somos nosotros

La abuela civil española 

Si alguien os preguntara: "¿Has conocido a una persona refugiada?", probablemente la respuesta inmediata en la mayoría de los casos fuera: "No, nunca".

Sin embargo, eso que llevamos trabajado, aprendido o, simplemente, escuchado y visto en dos semanas nos ha dado acceso a la intimidad y las historias de vida de quienes se han visto obligados a salir de su pueblo, su ciudad, su país e, incluso, su familia, para poder sobrevivir, a causa de un sistema político (social, económico) que los excluía con violencia.

En muchas familias españolas todavía se guarda memoria sobre las consecuencias de un régimen represor o de una guerra en las vidas de parientes cercanos: nuestros ancestros. Más concretamente, en Aznalcóllar, la persecución política produjo exclusión y sufrimiento, como me han contado sus descendientes, es decir, vuestras madres y padres en la tertulia de las Familias Lectoras que celebramos quincenalmente. Entre nosotras y nosotros hay una "abuela civil española", vuestras bisabuelas.

De hecho, la mayor parte de los creadores, creadoras e investigadores españoles en el siglo XX, se llevaron su vida y sus obras al exilio. Algunos regresaron, como Rafael Alberti; otras, no volvieron nunca, como Maruja Mallo o Concha Méndez.

Imagen interactiva: diálogos en el exilio

En realidad, la Historia del Exilio Español o de las Expañas es mucho más larga.

Nuestro país ha expulsado a millones de habitantes durante más de quinientos años de existencia. Sobre su vida y sus obras ha tratado el proyecto educativo "El Barco del Exilio":

​Línea del tiempo
Presentación del proyecto El Barco del Exilio

El primo emigrante andaluz, la amiga inmigrante... hoy española

Aunque, en Andalucía, los perseguidos durante o después de la Guerra Civil no tuvieron tiempo de escapar, a diferencia de otras regiones, no obstante, sus hijas e hijos sí que lo hicieron: centenares de miles de andaluces emigraron al Norte de España o a otros países europeos. Es el fenómeno conocido como "la emigración", por antonomasia, que ocurrió hace cuarenta o cincuenta años. De eso quizá os puedan hablar vuestros abuelos y abuelas aún vivos: ellos o sus familiares y vecinos, conocieron la emigración.

Por supuesto, en tiempos más recientes, también hay ejemplos que pueden habernos tocado de cerca: padres o madres inmigrantes que vinieron de otros países y ya son españoles por su residencia o por su nacionalidad; tías o tíos, hermanos mayores que ahora mismo han ido a buscarse la vida en otros países, porque, cuanto más jóvenes, menos posibilidades han tenido de encontrar un trabajo digno, debido a la crisis económica.

La versión positiva de esa experiencia se llama "Españoles en el mundo", como el programa documental de TVE que visita países usando como guías a españoles emigrantes, y que ahora anuncia una nueva temporada. Gracias a ellas y ellos estamos conociendo centenares de culturas por todo el planeta.

Otra versión habla de los jóvenes "expatriados" o de los "nuevos exiliados", con una intención política de denuncia: Juventud Sin Futuro... o con un futuro reducido e hipotecado. Mira el mapa de la campaña "No nos vamos: nos echan", que comenzó en 2012, y se convirtió en la Marea Granate, a semejanza de las Mareas Verdes por la educación pública y la Marea Blanca por la sanidad.

Todavía están reivindicando, no solo su derecho a volver, sino también su derecho a votar para que cambien las malas condiciones laborales.

Otros refugiados que vinieron y fueron acogidos, cuando teníamos menos recursos

Desde hace cincuenta años, muchas familias de España y de Andalucía se organizaron para acoger a niñas y niños procedentes del Sahara Occidental, antigua colonia española, que fue abandonada a su suerte cuando Marruecos la invadió y se la anexionó. Los niños saharauis se han criado a medio camino entre un campo de refugiados en el desierto de Argelia (Tinduf) y los hogares de acogida españoles.

Hace cuatro décadas, muchos jóvenes y familias de países latinoamericanos sufrieron un exilio parecido al español, a causa de dictaduras sangrientas en sus países, por lo que vinieron a vivir al nuestro y a otros países acogedores con los refugiados, como Francia o Suecia. Más tarde, siguieron llegando en busca de una vida mejor, porque la crisis de nuestro sistema económico empezó por afectarlos a ellas y ellos.

Hace 20 años, poco después de que cayeran los regímenes soviéticos y se derrumbase el Muro que separaba Berlín Este de Berlín Oeste, volvió la guerra a un territorio europeo y a un país: Yugoeslavia, con una dureza implacable, solo comparable a la sufrida por España y, hoy, por Siria. El país quedó destrozado y dividido. Miles de niñas y niños bosnios, en su mayor parte, pero igualmente serbios y croatas, vagaron por Europa en busca de refugio y llegaron, por fin, a España, a través de organizaciones cívicas y sociales. Lo contó Esma Kucukalic a la Cadena Ser, en medio de la huida de personas amenazadas por la guerra y la represión en Siria.

 

Tarea en grupo

1) Comparte con tu grupo las experiencias que hemos vivido en esta sesión y en las anteriores sobre las personas expatriadas, emigrantes o refugiadas. Responde ahora a la pregunta inicial: ¿Qué tienen que ver contigo o conmigo?


2) ¿Puedes contar alguna historia cercana sobre tus abuelos, parientes, vecinos que trate sobre la experiencia de vivir amenazado, con pocos recursos, y tener que ocultarse, huir o emigrar? Si la has escuchado por boca de tus compañeras y compañeros, no importa. Cuenta con tus propias palabras.

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